Nunca me acostumbrare al hecho de que la gente muere, es como un espejismo, algo que le sucede a los demás y no a ti, por fortuna. Pero la muerte esta a tu alrededor en cada momento, cuando la escuchamos en la TV, cuando la oímos de algún amigo, pero cuando te toca a ti, es diferente.

Venimos a este mundo a morir, y entre ese periodo de tiempo, no nos queda otra que disfrutar cada minuto de tiempo, cada soplo de vida, cada momento. Así, la vida es un conjunto de recuerdos, de buenos recuerdos!, que debemos almacenar y cultivar. Por eso mientras estoy viva, pienso…..como te gustaría ser recordada? que te gustaría que los demás hablaran de ti en tu muerte? Creo que esa es la parte en la que debo enfocar mi vida, no quiero decir que me importe lo que piensen los demás, pero si me importa como me recordaran por que después de muerta, mis actos y mis frutos seran mi legado. Después de muerta, mi cuerpo yace inmóvil y no soy nada, carne y huesos, sangre que se seca, polvo a convertir.

Conocí la muerte desde pequeña, pues cuando tan solo tenia 12 años muere mi padre, dos años despues una tía, y ya adulta a penas un año atrás muere mi mejor amigo Alex. Ahora ha muerto mi suegra, hoy 22 de febrero a las 6:45 AM. Fue tan buena, que dejo que su hijo (mi esposo) descansara toda la noche antes de su último soplo.

Su nombre era Lidya, le decíamos Mima. Luchó duro contra el cáncer durante casi 4 años, y fue una mujer “dura de matar”, el cáncer le toco sus ovarios, luego le tomo el hígado, pero ella lo venció, y para no darse por vencido el cancer, tomo sus pulmones, formando en ellos tumores, que luego la harían sufrir en una agonía por respirar hasta el último aliento. Siento el alivio de que no sufrió, pues antes de morir cayó en un estado de coma y no sintio nada más. 

No quiero decir que era una mujer buena solo por que ya se ha muerto, era una mujer buena todo el tiempo, fue mejor suegra para mí, de lo que yo fuí mejor nuera para ella. Ella supo que la quise, y se lo dije antes de morir, ella me dijo “yo sé, no sabes cuanto yo te quiero”. Fue una mujer tan inteligente que asombraba, hablaba de política, de libros, de Cuba y de besisbol!, pero sobre todo les daba a todos a su alrededor sin excepción, mucho mucho amor. Regalaba montones de regalos a todos cada Navidad, tantos regalos eran!, que le decíamos: “Mima por favor ya basta, donde meteré todas estas cosas?”, pero ella no entendía de negación para su don de dar. 

Con todo ese amor tan entregado, me siento aliviada de que ha descansado y que tiene seguro un ticket derechito al cielo.

Los niños saben más de lo que uno se piensa,  mi hijo Miguel (su penúltimo nieto, que aun no llega a los dos años), los días en que Mima estuvo en la casa enferma, iba a su cuarto y la saludaba y no se olvida de despedirse de su abuela cada día. Miguel le llevaba sus juguetes a la cama, como pretendiendo con eso alegrarla, cosa que resultaba =), pero hoy, él no quiso entrar a su cuarto, tampoco quiso despedirse de ella y lloraba por que no quería entrar. Al parecer, sabía que algo estaba mal.

Hoy le diré a mi hijo cuando vuelva de su cuidado con la niñera, que su abuela se fue al cielo, no habrá falsas expectativas de que ella se fue pero ya viene, ni tampoco habrá un cuento chino de que se fue de viaje, le diré la verdad, no importa lo chiquito que él sea, creo que lo entenderá.

Así que la vida es un círculo, unos nacen, otros mueres. Mi vida esta última semana fue ver y atender a mi suegra en su lecho de muerte y cuidar y atender la vida que llevo dentro de mi. No, no fue fácil, y más aun ver en ese estado ha alguien que conociste con salud y amabas y tratar de soportarlo para no hacerle daño a quien amas pero no conoces aun. Me da tristeza pensar que Dios no le dio vida para conocer a su últim@ niet@.

Nunca entenderé la muerte, nunca entenderé la vida, nunca entenderé por que estamos aquí, nunca entenderé a Dios y su voluntad, pero la aceptaré tal cual así lo quiera, siempre con un amargo sabor a….por que tiene que ser así?

Besos Mima, fuiste una mujer de muchos logros, me dolió mucho verte partir, pero aprendí de ti lo que es la entrega. Te quiero.